WALDO MENDILUZA
…
A medio siglo de oficializado, el
bloqueo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba
sigue intacto, pese a no lograr sus objetivos y recibir el rechazo casi
unánime de la comunidad internacional.
El 3 de febrero de 1962, el
entonces presidente norteamericano, Jonh F. Kennedy, decretó la Proclama
3447, que dio luz verde a una política de estrangulamiento puesta en
práctica desde el triunfo de la revolución en la isla, el 1 de enero de
1959.
Un total de nueve administraciones,
tanto republicanas como demócratas, han mantenido y con frecuencia
recrudecido la sanción, la cual Washington se empeña en identificar con
el nombre de “embargo” y el argumento de que “es un tema bilateral”.
La Ley Torricelli -promulgada en 1992
por George Bush- fue uno de los mecanismos adoptados para apretar el
cerco, cercenando el comercio de medicinas y alimentos de Cuba con las
subsidiarias de compañías estadounidenses asentadas en terceros países.
Otra prueba de la extraterritorialidad
del bloqueo y de la búsqueda de su intensificación llegó en 1996, cuando
la Casa Blanca puso en vigor bajo el gobierno de William Clinton la Ley
Helms-Burton.
Prácticamente no escapa ningún sector en
la isla al impacto de una medida condenada 20 veces consecutivas en la
Asamblea General de Naciones Unidas, la más reciente en octubre pasado
por 186 países, con Estados Unidos e Israel como sus únicos defensores.
Según cálculos moderados, los daños
económicos ocasionados por la sanción superan los 104 mil millones de
dólares, cifra que rondaría los 975 mil millones si se considera la
depreciación de esa divisa frente al oro en las últimas décadas.
A propósito del objetivo explícito de
provocar insatisfacción económica, hambre, desesperación y el
derrocamiento del gobierno cubano, el canciller Bruno Rodríguez recién
recordó en la ONU la Convención de 1948 contra el Genocidio.
Esta, en su artículo 2 inciso b,
tipifica como acto de genocidio la “lesión grave a la integridad física o
mental de los miembros del grupo” y en su inciso c, el “sometimiento intencional del grupo a
condiciones de existencia que hayan de acarrear su destrucción física,
total o parcial“, señaló ante la Asamblea General.
OBAMA Y EL DISCURSO DE LA FLEXIBILIZACIÓN
Consciente del rechazo del bloqueo en el
mundo y en sintonía con la pretensión de mostrarse como un cambio en la
agresividad tradicional de Estados Unidos, su actual presidente, Barack
Obama, y funcionarios de su administración mencionan una supuesta
flexibilidad en el cerco. Cuba desmiente tales comentarios, al amparo de
sistemáticas evidencias del impacto del bloqueo y de su
recrudecimiento.
“El
bloqueo y las sanciones permanecen intactos, en completa aplicación
(…) Como rasgo distintivo del
período del presidente Obama, se refuerza la persecución a las
transacciones financieras cubanas en todo el mundo, sin respeto a las
leyes de terceros países ni la oposición de sus gobiernos“,
advirtió el año pasado en la ONU el canciller Rodríguez.
Multas a estadounidenses por viajar a la
isla y castigos a empresas y bancos por negociar con La Habana
constituyen pruebas de la vigencia, engrosadas a finales de 2011 en
Trinidad y Tobago, donde tuvo que ser cambiada la sede de la IV Cumbre
Caricom-Cuba -prevista en el Hotel Hilton- por presiones de Washington.
Al intervenir en diciembre último en el
Octavo Período Ordinario de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el
presidente Raúl Castro ratificó la propuesta de avanzar hacia la
normalización de los vínculos con Estados Unidos, pese a la continuidad
de su política hostil.
“Al
mismo tiempo que actualizamos nuestro socialismo, cambiando todo lo que
debe ser cambiado, el gobierno de los Estados Unidos sigue anclado en el
pasado“, apuntó.
Raúl Castro consideró que la
administración de Obama -el onceno jefe de la Casa Blanca desde 1959-
inventa pretextos “cada vez más insostenibles” para justificar el
bloqueo.
El mandatario ratificó además la
voluntad de los cubanos de defender la revolución y potenciar el
desarrollo socio-económico del país, aún bajo la continuidad de la
unilateral medida con ya medio siglo en vigor.
“Con
ecuanimidad y paciencia, nos dedicaremos a cumplir los acuerdos del
Congreso mientras transcurren las elecciones estadounidenses. Sabemos
que el bloqueo continuará y que se incrementará el financiamiento y los
intentos de convertir a un puñado de mercenarios en una oposición
desestabilizadora, pero eso no le quita el sueño a un pueblo
revolucionario…”, advirtió.
En abril de 2011, el VI Congreso del
Partido Comunista de Cuba aprobó lineamientos dirigidos a actualizar el
modelo económico del país.
EL FRACASO DE UNA POLÍTICA
La salud es uno de los sectores más
atacados por el bloqueo en sus cinco décadas de aplicación; sin embargo,
la isla muestra en esa área indicadores a la altura del llamado Primer
Mundo.
Prohibiciones y obstáculos en el acceso a
tecnologías, equipos y medicamentos forman parte del arsenal empleado
por Washington contra Cuba, que cerró 2011 con una mortalidad infantil
por debajo del cinco por ciento por cada mil nacidos vivos y una tasa de
supervivencia en menores de cinco años del 99,4 por ciento.
Todos
los resultados que podemos mostrar ante el mundo, los hemos logrado a
pesar de los 50 años del férreo y brutal bloqueo de Estados Unidos,
señaló el ministro cubano de Salud Pública, Roberto Morales.
De acuerdo con el titular, el impacto
económico de la sanción supera en el sector los dos mil millones de
dólares.
La voluntad política del gobierno ha
permitido garantizar el más sagrado de los derechos ciudadanos bajo tan
complejo escenario, dijo Morales el año pasado, pocos días antes de la
condena -por vigésima ocasión- a la unilateral medida en Naciones
Unidas.
También en educación, igualdad de
género, seguridad alimentaria y protección del medio ambiente la isla
presenta avances reconocidos internacionalmente, cumpliendo así la
mayoría de las metas del milenio fijadas por ONU para 2015.
……
(*)
Waldo Mendiluza es Jefe de Redacción Nacional de Prensa Latina
|
|
Tweet |
|
