“Este señor se ha zumbado veinte cenas en un hotel de lujo. A mí que tenga la relación con quién le dé la gana tener. En eso barra libre, pero que lo pague él. Lo que no puede ser es que todo el mundo sepa con quién se está yendo este señor, que todo el mundo sepa lo que está haciendo, pero que nadie se atreva a decirlo”. Así de tajante se mostró el pasado martes el periodista José María Calleja en el programa que Julia Otero dirige en Onda Cero sobre a la polémica generada en torno a Carlos Dívar, presidente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ).
Calleja, colaborador habitual de Julia en la Onda, abordaba si finalmente Dívar será juzgado por delitos de estafa y apropiación indebida tras las quejas recibidas por parte de los ciudadanos, o si por el contrario, determinados poderes fácticos irán enterrando el asunto hasta que la gente se olvide de él y ya no tenga problemas para continuar al frente de la Justicia española.
En opinión del periodista, lo que está claro es que Carlos Dívar “ha acabado con el prestigio de la justicia española” y de ese órgano “pomposamente llamado Consejo General del Poder Judicial”. Y si esto ha ocurrido es porque el presidente del CGPJ “desde luego no tiene veinte cenas en hoteles de superlujo con cargos que tengan que ver con la administración de justicia o con cuestiones que competan con su cargo, sino que tiene relación con un señor porque le apetece estar con ese señor”.
En este contexto, Calleja explica que él es partidario de la “barra libre” en materia sexual, siempre y cuando sea uno mismo quien asuma los costes de sus relaciones sentimentales. Al respecto, Calleja añade lo siguiente: “Si dice que es una miseria (en relación a los costes de sus viajes a Marbella), perfecto, lo paga usted. Y si dice que tampoco era para tanto, que son cargos oficiales, pues explíquenos por qué era tan importante cenar con velitas para dos permanentemente todos los sábados durante veinte viajes en hoteles de superlujo con otro señor”.
“A mí me importa un rábano mientras lo pague él. Lo que no estoy dispuesto es que con su vida privada lo paguemos nosotros. A mí, en su vida privada, lo que quiera. Barra libre, lo que quiera. Pero que nosotros paguemos las rondas de este señor… ¡Qué broma es esta!”, añadió.
Por último, el periodista recordó a Julia Otero que Carlos Dívar es un “hombre de misa diaria” y un hipócrita. A este respecto, recuerda que un día el juez Fernando Grande-Marlaska (abiertamente homosexual) le dijo a Dívar que se iba a casar, a lo que el presidente del Consejo General del Poder Judicial le dio su más sincera enhorabuena. Sin embargo, Marlaska le aclaró que iba a ser con un hombre. Fue entonces cuando Dívar, siempre según la versión de José María Calleja, le dijo: “¡Pobrecito, probrecito, rezaré por ti!”.
Además, Carlos Dívar fue uno de los firmantes de la carta de bienvenida a Joseph Ratzinger con motivo de la visita a España que tuvo lugar en noviembre de 2010, en la que se criticaba al “relativismo” como “fuente inspiradora de iniciativas contrarias al derecho a la vida, a la familia y a los derechos de los padres como primeros responsables de la educación de sus hijos”.
Dívar es bien conocido por su perfil derechista y su integrismo religioso. Son famosas sus declaraciones en las que dijo preferir la justicia divina a la justicia humana, ya que la primera es “objetiva” y la segunda “subjetiva” (en una entrevista que Carles Francino le hizo en la Cadena Ser).
Veinte días después de que el vocal del CGPJ José Manuel Gómez Benítez, presentara una denuncia contra él en la Fiscalía por los gastos ocasionados por una veintena de viajes privados a Marbella, por valor de casi 13.000 euros, Carlos Dívar compareció este jueves ante la prensa para ofrecer sus explicaciones. Lo primero que quiso dejar claro es que no se ha planteado dimitir puesto que, según manifestó, "tomar esa decisión sería como asumir algún tipo de culpabilidad". Tras esa primera declaración de intenciones, calificó de "acto de responsabilidad" continuar al frente tanto del Supremo como del CGJP.
Dívar justificó sus viajes a Marbella en la necesidad de conjugar su trabajo con la presencia en su provincia natal. "Tenía que acudir a los lugares donde están los juzgados y las presidencias y tomar contacto con la realidad del momento", manifestó, al tiempo que señaló que ostenta la presidencia del Supremo y el CGPJ "las 24 horas del día", por lo que tenía que aprovechar los fines de semana para viajar a su lugar de origen.
En sus explicaciones, Dívar, que desveló que los viajes a Marbella "han sido uno cada dos meses entre 2008 y 2012", aseguró que no se había alojado en hoteles de lujo, "sino de cuatro estrellas y a un precio bastante más bajo para lo que suele ser esa zona".
A Dívar se interpeló también por la persona con la que compartía mesa en restaurantes de lujo en sus visitas a la localidad malacitana. Aseguró que esas cenas tenían "carácter público y oficial, y no respondían a relaciones personales. De forma tajante". Sin embargo, no quiso revelar el nombre de su acompañante puesto que, según señaló, sus encuentros y la identidad de sus interlocutores, como los de cualquiera de los presidentes de los distintos poderes del Estado, "tienen en algunos casos carácter reservado y no se les tiene que dar publicidad".
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