El escritor y guionista estadounidense Ray Bradbury, fallecido esta semana a los 91 años de edad, será recordado como un visionario por sus obras de ciencia ficción, y sin embargo en su vida cotidiana prefería mantenerse alejado de los avances tecnológicos.
Ray Bradbury escribió cientos de novelas, relatos, obras de teatro y guiones de televisión y cine en una prolífica carrera que comenzó a germinar allá por la década de los 40 del siglo pasado.
Sus novelas más famosas son Farenheit 451 y Something Wicked This Way Comes (La Feria de las Tinieblas), y de las compilaciones de relatos destacan sus Crónicas Marcianas.
Bradbury nació en Illinois, Estados Unidos, y en la adolescencia se trasladó con su familia a Los Ángeles.
Terminados los estudios, se ganó la vida vendiendo periódicos y escribiendo en su tiempo libre.
Desde principios de los años 40, sus relatos comenzaron a aparecer en revistas como Weird Tales, Astounding Science Fiction y Captain Future.
En 1947, se casó con Marguerite Maggie McClure y publicó su primer libro, Dark Carnival.
Tres años más tarde, Bradbury empezó a construir su prestigio como escritor gracias a Crónicas Marcianas, una colección de relatos sobre terrícolas materialistas que colonizaban y explotaban de mala manera el planeta Marte.
Su novela más celebrada, Farenheit 451, publicada en 1953, presenta una sociedad del futuro en la que los libros están prohibidos.
La historia, que recibe su nombre de la temperatura a la que supuestamente arde el papel, fue profética –los personajes son adictos a telenovelas, mientras que minúsculos auriculares, conocidos como "dedales del oído" suministran una corriente constante de música y noticias.
Una versión cinematográfica del libro dirigida por François Truffaut se estrenó en 1966.
Paradójicamente, el autor especializado en ciencia ficción, que él prefería denominar "fantasía", no era muy amigo de la tecnología.
Durante años, Bradbury intentó evitar la publicación de Farenheit 451 como libro electrónico. Le dijo al New York Times que los libros electrónicos "huelen a gasolina quemada" y calificó internet como "una gran distracción". "Carece de significado, no es real. Está en algún lugar en el aire", manifestó.
Pero cambió de idea en 2011, cuando renovó su contrato editorial. Su agente señaló: "Le explicamos la situación, que un contrato nuevo no sería posible sin derechos de libro electrónico. Lo entendió y nos dio permiso para seguir adelante".
Bradbury hizo varios trabajos para cine y televisión. Escribió el guión de la película de John Houston, Moby Dick, y los guiones de muchas series de televisión, incluyendo Suspense, El Show de Alfred Hitchcock y The Twilight Zone.
Bradbury era un apasionado de la literatura. En 2008, declaró: "Si sabes leer, tienes una educación completa para la vida y sabes cómo votar en una democracia. Pero si no sabes leer, no sabes cómo decidir. Eso es lo grande de nuestro país, somos una democracia de lectores, y deberíamos mantenerlo así".
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