ELLEN SALVI
“Los senegaleses parecen sentados sobre un verdadero polvorín que puede explotar con la menor chispa”,escribía el viernes el periodista Moctar Dieng en las columnas del diario de Dakar Sud Quotidien. La explosión tuvo lugar realmente la tarde del 27 de enero tras la publicación por el Consejo Constitucional de la tan esperada lista de los candidatos a las elecciones presidenciales que se celebrarán el 26 de febrero próximo.
Validando la candidatura del actual jefe del estado senegalés Abdulaye Wade, oficialmente de 85 años, para un tercer mandato presidencial, los cinco “sabios” han decidido lo que la oposición temía desde hace meses: pasar por encima del artículo de la Constitución que, desde 2001, limita a dos el número de los mandatos presidenciales consecutivos, considerando que la primera elección de Wade, en 2000, no entra en el campo de esta reforma constitucional.
“Hasta hace poco todo estaba marcado por la candidatura de Wade”, explica el investigador y profesor de antropología en la universidad Paris-8, Alain Bertho. Con el equipo de la sección de Dakar del Observatorio Internacional de las Periferias y las Barriadas, ha ido a Senegal a mediados de enero para pasar allí una decena de días.
“Toda la gente con la que nos hemos reunido durante nuestra estancia nos ha dicho que era necesario que Wade se retirara, prosigue. Algunos tenían esperanzas en la decisión del Consejo Constitucional, pero la validación de la candidatura del presidente no es una gran sorpresa: hay tanta corrupción en el seno del poder senegalés que los responsables actuales no tienen interés en que las cosas cambien. El ambiente estaba cargado cuando estábamos allí, todo el mundo sabía que habría disturbios los próximos días…”
En la tarde del viernes, miles de manifestantes se habían reunido alrededor del obelisco de la Plaza del Pueblo, en Dakar, convocados por el Movimiento del 23 de junio (M23), coalición de partidos políticos de oposición y de organizaciones de la sociedad civil que están en contra de la candidatura de Abdulaye Wade. Fue en esta misma plaza donde estallaron, al final de la jornada, las primeras escaramuzas entre las fuerzas del orden y los manifestantes, en particular jóvenes, que deseaban pasar definitivamente la página del reino de Wade. Un reino que se remonta al comienzo de los años 2000 y que no ha dejado, desde entonces, de dejarse gangrenar por la corrupción, el paro, la vida cara y las parálisis cotidianas que constituyen las inundaciones y los cortes de electricidad.
PIEDRAS CONTRA GASES LACRIMÓGENOS
El presidente senegalés había hecho saber que no toleraría disturbios tras la decisión del Consejo Constitucional. Por otra parte, había prohibido las concentraciones y reforzado la presencia policial en Dakar. Expresándose por la tarde ante los medios públicos, acusó a sus opositores de estar en contra de la validez de su candidatura “sobre bases ligeras” y llamó a los ciudadanos a dejar “las manifestaciones de humor que no conducen a nada”.
Sin embargo, la violencia se ha extendido rápidamente a través de las calles de la capital y de sus alrededores, así como de varias ciudades de provincias, entre ellas Thiès, Tambacunda (este), Kaolack (centro) y Matam (norte). Carreras, persecuciones, neumáticos y edificios incendiados, piedras y barras de hierro contra porras y gases lacrimógenos… En Dakar un policía ha encontrado la muerte en una calle del barrio de Colobane, cerca de la Plaza del Pueblo. Según la AFP, habría sido “linchado a pedradas”.
Entre los manifestantes figuraban buen número de miembros del colectivo “Estamos hartos”, creado hace un año por periodistas militantes y el grupo rap senegalés Keur-Gui de Kaolack. “Eran ellos quienes marcaban el ritmo la noche pasada”, asegura Alain Bertho.
Desde enero de 2011, este grupo, apoyado por numerosos colectivos de jóvenes bautizados como “los espíritus”,multiplica las acciones para sacar del país de sus males cotidianos. “Hay un nuevo Senegal que está naciendo,prosigue Bertho. Los 'Estamos hartos' influyen cada vez más. Gracias a ello, la situación será diferente cualquiera que sea el resultado del escrutinio presidencial”.
El colectivo ha organizado, el domingo 22 de enero en Dakar, una “Feria de los problemas”, para “resituar las preocupaciones de los senegaleses en el corazón del debate público”. Sindicatos, asociaciones, parados, artesanos, militantes de la sociedad civil y candidatos a las presidenciales se han presentado en ella para intercambiar opiniones sobre las dificultades cotidianas de los senegaleses: la precariedad de las familias, la impunidad, el acaparamiento de tierras o también la sobrecarga en los minibuses.
“LA SITUACIÓN VA A TENSIONARSE”
“Wade quema Senegal”, “Noches de disturbios en el país”, “Miedo en Senegal”, “Wade se alegra, el país arde”… El sábado, los titulares de la prensa nacional resumían la cólera de los senegaleses tras el anuncio de que Youssou Ndour, cuya candidatura a la elección presidencial ha sido rechazada por no haber reunido un número suficiente de electores identificables, ha calificado de “golpe de fuerza” del Consejo Constitucional. “Soy candidato y sigo siendo candidato”, ha afirmado el cantante que ha utilizado el derecho a recurrir que tienen todos los candidatos.
Siete candidatos de oposición han recurrido también a fin de obtener la anulación de la candidatura de Wade. “Hay una batalla jurídica y una batalla política”, ha confiado a AFP uno de los responsables del PS, Abdulaye Wilane. “El combate continúa hasta el final”.
El presidente senegalés ha recurrido también al Consejo para invalidar la candidatura de tres de sus oponentes, a los que se ha pedido hoy presentar un documento que pruebe que están en regla con la administración fiscal. Se trata de antiguos allegados a Wade: dos de sus antiguos primeros ministros, Macky Sall e Idrissa Seck, y su antiguo ministro de asuntos exteriores, Cheikh Tidiane Gadio.
Además de la del presidente saliente, el Consejo ha validado el viernes otras trece candidaturas de diez y siete presentadas. Bajo presión de la Unión Europea y de Francia, que demandan que resuelvan “de forma clara e imparcial sobre las reclamaciones”, los cinco “sabios” no deberían presentar su nueva decisión antes del lunes o martes, según una fuente cercana al Consejo citada por la AFP.
Las escenas de disturbios durante la noche del viernes al sábado no dejan de recordarnos los movimientos que habían estallado el pasado mes de junio para obligar a Wade a abandonar un proyecto de reforma constitucional que le aseguraría quedarse en el poder tras las elecciones presidenciales de 2012. Aunque la calma haya vuelto ahora tanto a Dakar como a la provincia, “esto puede volver a empezar, subraya Alain Bertho. Como hay pocas posibilidades de que Wade retire su candidatura, los disturbios van a volverse más densos. Este golpe de fuerza democrático hace entrar al país en lo desconocido. Todo lo que se sabe, es que la situación va a volverse más tensa”.
“Si la candidatura de Wade se mantiene, no habrá elecciones. Ningún candidato del M23 irá a unas elecciones (que llevarían) a resultados prefabricados desde la primera vuelta”, ha afirmado un responsable del M23, Abdul Aziz Diop, citado por la AFP, añadiendo que el poder había “dedicado toda la noche a perseguir a los animadores del M23”. Decenas de militantes del movimiento, entre ellos Aliune Tine, coordinador del M23, seguían siendo interrogados por la policía en Dakar sobre su presunto papel en la violencia urbana.
El viernes, Diop había asegurado que el pueblo iba a “marchar” hacia el palacio presidencial si Wade no retiraba su candidatura. Este domingo, ha indicado a la agencia de prensa que el M23 no había “previsto ninguna manifestación antes del martes”.
Validando la candidatura del actual jefe del estado senegalés Abdulaye Wade, oficialmente de 85 años, para un tercer mandato presidencial, los cinco “sabios” han decidido lo que la oposición temía desde hace meses: pasar por encima del artículo de la Constitución que, desde 2001, limita a dos el número de los mandatos presidenciales consecutivos, considerando que la primera elección de Wade, en 2000, no entra en el campo de esta reforma constitucional.
“Hasta hace poco todo estaba marcado por la candidatura de Wade”, explica el investigador y profesor de antropología en la universidad Paris-8, Alain Bertho. Con el equipo de la sección de Dakar del Observatorio Internacional de las Periferias y las Barriadas, ha ido a Senegal a mediados de enero para pasar allí una decena de días.
“Toda la gente con la que nos hemos reunido durante nuestra estancia nos ha dicho que era necesario que Wade se retirara, prosigue. Algunos tenían esperanzas en la decisión del Consejo Constitucional, pero la validación de la candidatura del presidente no es una gran sorpresa: hay tanta corrupción en el seno del poder senegalés que los responsables actuales no tienen interés en que las cosas cambien. El ambiente estaba cargado cuando estábamos allí, todo el mundo sabía que habría disturbios los próximos días…”
En la tarde del viernes, miles de manifestantes se habían reunido alrededor del obelisco de la Plaza del Pueblo, en Dakar, convocados por el Movimiento del 23 de junio (M23), coalición de partidos políticos de oposición y de organizaciones de la sociedad civil que están en contra de la candidatura de Abdulaye Wade. Fue en esta misma plaza donde estallaron, al final de la jornada, las primeras escaramuzas entre las fuerzas del orden y los manifestantes, en particular jóvenes, que deseaban pasar definitivamente la página del reino de Wade. Un reino que se remonta al comienzo de los años 2000 y que no ha dejado, desde entonces, de dejarse gangrenar por la corrupción, el paro, la vida cara y las parálisis cotidianas que constituyen las inundaciones y los cortes de electricidad.
PIEDRAS CONTRA GASES LACRIMÓGENOS
El presidente senegalés había hecho saber que no toleraría disturbios tras la decisión del Consejo Constitucional. Por otra parte, había prohibido las concentraciones y reforzado la presencia policial en Dakar. Expresándose por la tarde ante los medios públicos, acusó a sus opositores de estar en contra de la validez de su candidatura “sobre bases ligeras” y llamó a los ciudadanos a dejar “las manifestaciones de humor que no conducen a nada”.
Sin embargo, la violencia se ha extendido rápidamente a través de las calles de la capital y de sus alrededores, así como de varias ciudades de provincias, entre ellas Thiès, Tambacunda (este), Kaolack (centro) y Matam (norte). Carreras, persecuciones, neumáticos y edificios incendiados, piedras y barras de hierro contra porras y gases lacrimógenos… En Dakar un policía ha encontrado la muerte en una calle del barrio de Colobane, cerca de la Plaza del Pueblo. Según la AFP, habría sido “linchado a pedradas”.
Entre los manifestantes figuraban buen número de miembros del colectivo “Estamos hartos”, creado hace un año por periodistas militantes y el grupo rap senegalés Keur-Gui de Kaolack. “Eran ellos quienes marcaban el ritmo la noche pasada”, asegura Alain Bertho.
Desde enero de 2011, este grupo, apoyado por numerosos colectivos de jóvenes bautizados como “los espíritus”,multiplica las acciones para sacar del país de sus males cotidianos. “Hay un nuevo Senegal que está naciendo,prosigue Bertho. Los 'Estamos hartos' influyen cada vez más. Gracias a ello, la situación será diferente cualquiera que sea el resultado del escrutinio presidencial”.
El colectivo ha organizado, el domingo 22 de enero en Dakar, una “Feria de los problemas”, para “resituar las preocupaciones de los senegaleses en el corazón del debate público”. Sindicatos, asociaciones, parados, artesanos, militantes de la sociedad civil y candidatos a las presidenciales se han presentado en ella para intercambiar opiniones sobre las dificultades cotidianas de los senegaleses: la precariedad de las familias, la impunidad, el acaparamiento de tierras o también la sobrecarga en los minibuses.
“LA SITUACIÓN VA A TENSIONARSE”
“Wade quema Senegal”, “Noches de disturbios en el país”, “Miedo en Senegal”, “Wade se alegra, el país arde”… El sábado, los titulares de la prensa nacional resumían la cólera de los senegaleses tras el anuncio de que Youssou Ndour, cuya candidatura a la elección presidencial ha sido rechazada por no haber reunido un número suficiente de electores identificables, ha calificado de “golpe de fuerza” del Consejo Constitucional. “Soy candidato y sigo siendo candidato”, ha afirmado el cantante que ha utilizado el derecho a recurrir que tienen todos los candidatos.
Siete candidatos de oposición han recurrido también a fin de obtener la anulación de la candidatura de Wade. “Hay una batalla jurídica y una batalla política”, ha confiado a AFP uno de los responsables del PS, Abdulaye Wilane. “El combate continúa hasta el final”.
El presidente senegalés ha recurrido también al Consejo para invalidar la candidatura de tres de sus oponentes, a los que se ha pedido hoy presentar un documento que pruebe que están en regla con la administración fiscal. Se trata de antiguos allegados a Wade: dos de sus antiguos primeros ministros, Macky Sall e Idrissa Seck, y su antiguo ministro de asuntos exteriores, Cheikh Tidiane Gadio.
Además de la del presidente saliente, el Consejo ha validado el viernes otras trece candidaturas de diez y siete presentadas. Bajo presión de la Unión Europea y de Francia, que demandan que resuelvan “de forma clara e imparcial sobre las reclamaciones”, los cinco “sabios” no deberían presentar su nueva decisión antes del lunes o martes, según una fuente cercana al Consejo citada por la AFP.
Las escenas de disturbios durante la noche del viernes al sábado no dejan de recordarnos los movimientos que habían estallado el pasado mes de junio para obligar a Wade a abandonar un proyecto de reforma constitucional que le aseguraría quedarse en el poder tras las elecciones presidenciales de 2012. Aunque la calma haya vuelto ahora tanto a Dakar como a la provincia, “esto puede volver a empezar, subraya Alain Bertho. Como hay pocas posibilidades de que Wade retire su candidatura, los disturbios van a volverse más densos. Este golpe de fuerza democrático hace entrar al país en lo desconocido. Todo lo que se sabe, es que la situación va a volverse más tensa”.
“Si la candidatura de Wade se mantiene, no habrá elecciones. Ningún candidato del M23 irá a unas elecciones (que llevarían) a resultados prefabricados desde la primera vuelta”, ha afirmado un responsable del M23, Abdul Aziz Diop, citado por la AFP, añadiendo que el poder había “dedicado toda la noche a perseguir a los animadores del M23”. Decenas de militantes del movimiento, entre ellos Aliune Tine, coordinador del M23, seguían siendo interrogados por la policía en Dakar sobre su presunto papel en la violencia urbana.
El viernes, Diop había asegurado que el pueblo iba a “marchar” hacia el palacio presidencial si Wade no retiraba su candidatura. Este domingo, ha indicado a la agencia de prensa que el M23 no había “previsto ninguna manifestación antes del martes”.
[Fuente: Viento Sur]
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