RACHID RAHA
Presidente de la Asamblea Mundial Amazigh
El encuentro que la Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos humanos, la Sra. Navi Pillay, ha mantenido con representantes de la sociedad civil marroquí, el pasado 28 de mayo en Rabat, hemos tenido ocasión de exponer algunas de las graves violaciones de los derechos humanos de los ciudadanos amazighes (beréberes).
Con la llegada del nuevo rey, Mohamed VI, en 1999, se abrió un periodo de gran esperanza con su iniciativa de institucionalizar las tan necesarias "Equidad" y "Reconciliación", para hacer justicia frente a las graves violaciones contra los derechos humanos cometidas durante los conocidos como "años de plomo", bajo el reinado del difunto dictador Hassan II. Esta iniciativa permitió a muchas de las víctimas tener voz y que fuesen recompensadas con unas exigüas compensaciones financieras , si bien nunca se indagó sobre el crimen contra la humanidad cometido contra la población civil del Rif Amazigh entre los años 1958-1959, o sobre los numerosos asesinatos políticos cometidos contra miembros del Ejército de Liberación Nacional como el dirigente Abbas Mesaâdi, o contra investigadores amazighs como el lingüista Boujemâa el Habbaz... Nunca nadie se ha preocupado de llevar tales crímenes antes lo tribunales.
Los ciudadanos amazighes, que conforman la mayoría de la población marroquí, son las principales víctimas de esos oscuros "años de plomo" y aún hoy se ven impedidos de acceso al poder en Marruecos, a excepción, claro, de aquellos que falsifican su genealogía o los que muestran un abierto desprecio por los indígenas del país. Por consiguiente, los ciudadanos amazighes están condenados a vivir marginados y confinados en regiones periféricas y montañosas, privados, entre otros, del derecho de creación de formaciones políticas propias, como quedó demostrado con la prohibición del Partido Demócrata Amazigh Marroquí (PDAM), al tiempo que se permite la creación de decenas de partidos políticos sobre las bases arabo-islamistas.
Aunque la reforma de la Constitución del 1 de julio de 2011, tras los acontecimientos juveniles del 20 de Febrero, reconoce la identidad amazigh y el carácter oficial de la lengua amazigh, las autoridades continúan aplicando una política de apartheid amazigh. Ésta se ha visto agravada con la llegada al poder de una formación islamista, el Partido para la Justicia y el Desarrollo (PJD). La señalada política de discriminación institucionalizada queda en evidencia en hechos como los siguientes:
.- Los documentos nacionales de identidad de los ciudadanos amazighes, escritos exclusivamente en árabe y francés, están marcados con la letra "Z" de la primera escritura de África, que es el tifinagh, invisible para el ojo humano pero detectable sometiéndolo a un densa luz.
.- A los que sostienen tener linajes religiosos y ligados a genealogías "árabes" del Próximo Oriente, conocidos bajo el término de "chorfas", se les otorgan unas tarjetas donde se manifiesta que las autoridades deben facilitar sus tareas administrativas, a expensas de los ciudadanos comunes.
.- Incluso dentro del propio Palacio Real, cualquiera que exprese su amazighidad corre el riesgo de ser discriminado y excluido, como sucedió con el ex portavoz del rey, el intelectual Hassan Aourid.
.- El Ministro amazigh de Asuntos Exteriores, Dr. Saaeddine El Othmani, que propuso cambiar el nombre racista de la Unión del Magreb Árabe (UMA) por el de Unión del Gran Magreb, fue destituido con celeridad en la última remodelación del Gobierno .
.- El gobierno de Marruecos sigue manteniendo en su puesto al Sr. Lahlimi Ahmed Alami, como Alto Comisionado para la Planificación, encargándole dirigir las operaciones para la realización de un nuevo censo de población, el próximo mes de septiembre, a sabiendas de que está cuestionado por el informe del Tribunal de Cuentas, en un asunto de la malversación de fondos públicos; y, aún más, siendo conocida su filiación ideológica con un partido político “arabista”. Este Sr. falsificó descaradamente el peso de la población amazigh, reduciéndola a un mísero 28,4% de la población total del censo de 2004.
.- Los permisos de transporte (taxis, camiones, autobuses), de explotación de yacimientos minerales y recursos pesqueros se suelen conceder principalmente a personas cercanas a los círculos del poder, soliendo compartir los mismos supuestos y genealogías religiosas relacionadas con el Próximo Oriente.
.- Para acceder a un puesto de responsabilidad, los candidatos amazighs son sometidos a una investigación detallada de ciertos servicios como la policía política, un hecho que ha sido denunciado por el actual Ministro de Educación Superior, el Dr. Lahcen Daoudi.
MUCHO POR HACER
Como activistas demócratas y pacifistas amazighes hemos conseguido arrebatar algunas de nuestras reivindicaciones, como la creación del Instituto Real de la Cultura Amazigh (IRCAM) y la Televisión Tamazight (TV8). No obstante, el IRCAM está amputado, incomprensiblemente, de los miembros de su consejo de administración, mientras que la TV8 no cuenta con un presupuesto consecuente, ni con los suficientes recursos humanos, ni con una dirección autónoma.
Respecto a los compromisos del estado marroquí y de autoridades ante el movimiento juvenil del 20 de Febrero y del movimiento amazigh, llegando a incluir el reconocimiento del tamazight como lengua oficial para todos los marroquíes en la Constitución del 1 de julio de 2011. Pero esto se ha quedado en papel mojado, desde hace ya casi tres años. Los principios constitucionales que deberían ser establecidos en forma de ley orgánica, decretos y formalidades de cara a la aplicación del carácter oficial de la lengua africana e indígena, que es el tamazigh, el Gobierno no muestra ninguna voluntad política. Al contrario, el Ejecutivo sigue maniobrando en su contra, como demuestra:
.- La prohibición del uso de la lengua amazigh, tanto a nivel escrito como oral, dentro de las diversas instituciones del Estado, entre las que se encuentra el Parlamento, donde fueron censurados los diputados Fatima Chahou (Tabaamrant) y Abdellatif Ouammou.
.- La ausencia de la lengua amazigh y su escritura en las nuevas monedas nacionales, tarjetas de identidad nacional y pasaportes.
.- La ausencia de evolución en su aprendizaje y el freno a su generalización en la enseñanza primaria y secundaria, a pesar de que su generalización podría contribuir eficazmente a la lucha contra la alarmante tasa de analfabetismo en los niños.
.- La falta de integración de la lengua amazigh en los programas de alfabetización de adultos y mujeres.
.- El freno al tamazight en los medios audiovisuales y la ausencia total de una política de "discriminación positiva", a sabiendas de que la lengua amazigh fue privada de disfrutar de sus derechos desde la independencia del país, o sea, desde hace cincuenta ocho años.
.- Los presos políticos amazighs, en concreto Mustapha Oussaya y Hamid Aadouch, permanecen en la cárcel de Meknes desde hace siete años sin que el Consejo Consultivo de Derechos Humanos, ni el ministro de Justicia se preocupen por reabrir su caso judicial, caracterizado por numerosas y graves anomalías, lo cual no suele ocurrir cuando se trata de presos políticos arabistas de “extrema izquierda" o de presos políticos salafistas "islamistas".
.- Hasta ahora, el dossier de las cinco víctimas amazigh que se quemaron en la provincia de Alhucemas (Alqadi Imad, Jawad Benqaddour, Jamal Salmi, Lbouazaoui Samir y Nabil Jaafar), durante las manifestaciones pacíficas del 20 de febrero de 2011, sigue todavía sin esclarecerse y el Gobierno no ha encargado ninguna investigación para dirimir responsabilidades. La poblacióni civil del Rif sigue manifestándose para dilucidar este drama. Lo mismo ocurre con el "sospechoso" asesinato de Kamal Hussaini en Ait Bouayach, de Karim Chaib en Sefrou, de Kamal Ammari y Mohamed Boudouroua en Safi, y de Fadwa Laaroui en Souk Sebt. Además, los juicios a decenas de presos políticos del Movimiento del 20 de Febrero permanecen suspendidos en los tribunales marroquíes, ¡donde la justicia todavía no es, por desgracia, independiente!
.- A varias promociones de licenciados en diferentes áreas y en lengua amazigh se les limita, condenándolos al desempleo, al tiempo que son objeto de la continúa represión policial ante el Parlamento de Rabat, al igual que los docentes.
.- La segregación persiste con respecto al apoyo del Estado al cine, arte, periódicos, cultura, autores y asociaciones amazighes.
.- La prohibición de ciertas actividades asociativas, eventos, como la manifestación que nuestra ONG, la Asamblea Mundial Amazigh, quería organizar en la frontera entre Argelia y Marruecos el 9 de febrero de 2014 pasado en solidaridad con la población argelina de Mzab, favor de la apertura de dichas fronteras, y que fue prohibida por las autoridades marroquíes.
.- La detención de varios militantes sin razón evidente, como ha ocurrido con el activista amazigh Samir El Morabit en Alhucemas.
.- Las prácticas segregacionistas y represión inédita contra las poblaciones amazigues, como en los casos de Ayt Bu Ayache, Imzurén, Tinghir, Imider, Ayt Sgugu en Mrirt, Ait Baha, Targuist...
.- La continuación del despojo de tierras comunales pertenecientes a las tribus amazigues por decretos de la época colonial. Recientemente, el Ministerio del Interior ha puesto en marcha un diálogo nacional sobre el tema, con el objetivo de reformar el marco legislativo y mejorar los procedimientos de gestión de las tierras colectivas por los actores sociales y políticos. Según el proyecto de la plataforma para el diálogo, el Departamento podría desarrollar una estrategia para la promoción y desarrollo de este patrimonio colectivo de las comunidades Soulaliyates y sus miembros, así como la consolidación del desarrollo humano. Pero nuestras sospechas van en contra de lo que se expresa, y creemos que se podría complicar aún más la gestión de estas tierras y socavar gravemente la cohesión de las comunidades Soulaliyates y, por tanto, dañar los intereses de los titulares de derechos, empujando a estas poblaciones rurales hacia un éxodo intolerable.
.- El abandono de sitios arqueológicos como el yacimiento prehistórico del hombre de Sidi Abderrahmane, en Casablanca, que ha sido transformado en un vertedero público, y el deterioro de monumentos históricos en ruinas, como la tumba de Youssef Tachfine en Marrakech.
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