MANUEL TRUJILLO ARTILES
Cuando el Senado del imperio romano se reunía en su círculo con sus senadores alrededor y acordaban leyes éstas tenían que ser extraterritoriales mucho más lejos de su dominio como país. Esas leyes tenían que ser cumplidas bajo castigo si se incumplían. El castigo era muy severo.
Cuando los senadores del imperio español se reunían bajo el mandato del rey y a solicitud de éste sin mediar otra razón sino porque al señor le salía de sus humildes y por puro capricho, las leyes que se elaboraban eran de obligado cumplimiento más allá de los mares y hasta donde tuviera el poder el monarca de turno. Muchos asesinatos se cometieron sobre todo de indígenas por considerar sus confesores, la iglesia, de que estos, los indígenas, no tenían alma. Otras veces por el cumplimiento de no satisfacer la ambición de tener mucho oro.
Quien describe perfectamente todos los atropellos y asesinatos de lesa humanidad en el continente americano es el escritor uruguayo Eduardo Galiano en su libro “Las venas abiertas de América Latina”. Es un reflejo de cómo esos malditos mandarines de aquello época se saciaban su sed de muertes con los habitantes del todo el continente.
Hoy parece que el reloj se ha parado porque tenemos un imperio como copia de los anteriores que cuando su senado fascista, como todos los anteriores Senados, sus leyes también son copias calcados como si el tiempo no hubiera transcurrido y no estuviéramos en el siglo XXI.
Una vez hecha esta presentación nos queda traer lo que ha supuesto en los últimos años con las sanciones o bloqueos que dichos señores llamados norteamericanos quienes son tan fascistas, hoy, como lo fuera los otros anteriormente.
Dicho método, la sanción o el bloqueo, no son con otra intención que doblegar e hincar de rodillas a todos los que se intenten salir del área marcada por estos señores y que no les rindan presbicia.
Para conseguir el objetivo que pretendemos hemos tenido que zambullirnos en los más profundos lugares de esa cosa llamada Internet.
Encontramos:
Las sanciones económicas existen desde el año 433 antes de Cristo, cuando Pericles, poco antes de comenzar la primera guerra del Peloponeso, impulsó el decreto de Megara por el que sus mercaderes quedaban excluidos del comercio con Atenas. El motivo fue que los megareses, supuestamente, habían ocupado tierra sagrada para cultivarla. Su economía se ahogó.
Pero fue 25 siglos después, a partir de 1960, cuando este acto de “violencia económica”, según Carlos Espósito, catedrático de Derecho internacional Público de la Universidad Autónoma de Madrid, se hace popular. EE UU, como penitencia al gobierno comunista de Fidel Castro por expropiar tierras y bienes a ciudadanos estadounidenses en la isla, impuso de forma unilateral un intenso embargo económico al país caribeño que dura hasta hoy. Allí, la escasez de equipos médicos para hospitales y medicamentos sigue afectando a los ciudadanos que sufren los efectos “desastrosos” de las sanciones, según Human Rights Watch. Son ya 54 años de castigo y el gobierno castrista perdura.
Aquella noche, la primera del bloqueo, había en Cuba unos 482,560 automóviles, 343,300 refrigeradores, 549,700 receptores de radio, 303,500 televisores, 352,900 planchas eléctricas, 286,400 ventiladores, 41,800 lavadoras automáticas, 3,500,000 relojes de pulsera, 63 locomotoras y 12 barcos mercantes. Todo eso, salvo los relojes de pulso, que eran suizos, había sido hecho en los Estados Unidos.
Fue un pronóstico certero. El 12 de marzo de 1962, cuando ya habían transcurrido 322 días desde el principio del bloqueo, se impuso el razonamiento drástico de las cosas de comer. Se asignó a cada adulto una ración mensual de tres libras de carne, una de pollo, seis de arroz, dos de manteca, una y media de frijoles, cuatro onzas de mantequilla y cinco huevos. Era una ración calculada para que cada cubano consumiera una cuota normal de calorías diarias. Había raciones especiales para los niños, según la edad, y todos los menores de 14 años tenían derecho a un litro diario de leche. Más tarde empezaron a faltar los clavos, los detergentes, los focos, y otros muchos artículos de urgencia doméstica, y el problema de las autoridades no era reglamentarlos sino conseguirlos. Lo más admirable era comprobar hasta qué punto aquella escasez impuesta por el enemigo iba acendrando la moral social. El mismo año en que se estableció el racionamiento ocurrió la llamada Crisis de Octubre, que el historiador inglés Hugh Thomas ha calificado como la más grave de la historia de la humanidad, y la inmensa mayoría del pueblo cubano se mantuvo en estado de alerta durante un mes, inmóviles en sus sitios de combate hasta que el peligro pareció conjurado, y dispuestos a enfrentarse a la bomba atómica con escopetas. En medio de aquella movilización masiva que hubiera bastado para desquiciar a cualquier economía bien asentada, la producción industrial alcanzó cifras insólitas, se terminó el ausentismo en las fábricas y se sortearon obstáculos que en circunstancias menos dramáticas hubieran sido fatales.
Una telefonista de Nueva York le dijo en esa ocasión a una colega cubana que en los Estados Unidos estaban muy preocupados por lo que pudiera ocurrir.
– En cambio aquí estamos muy tranquilos –replicó la cubana–. Al fin y al cabo, la bomba atómica no duele.
El país producía entonces suficientes zapatos para que cada habitante de Cuba pudiera comprar un par al año, de modo que la distribución se canalizó a través de los colegios y los centros de trabajo. Sólo en agosto de 1963, cuando ya casi todos los almacenes estaban cerrados porque no había materialmente nada que vender, se reglamentó la distribución de la ropa. Empezaron por raciones de nueve artículos, entre ellos los pantalones de hombre, la ropa interior para ambos sexos y ciertos géneros textiles, pero antes de un año tuvieron que aumentarlos a 15. Aquella Navidad fue la primera de la Revolución que se celebró sin cochinito y turrones, y en que los juguetes fueron racionados. Sin embargo, y gracias precisamente al racionamiento, fue también la primera Navidad en la historia de Cuba en que todos los niños sin ninguna distinción tuvieron por lo menos un juguete.
A pesar de la intensa ayuda soviética y de la ayuda de China Popular que no era menos generosa en aquel tiempo, y a pesar de la asistencia de numerosos técnicos socialistas y de la América Latina, el bloqueo era entonces una realidad ineludible que había de contaminar hasta las grietas más recónditas de la vida cotidiana y a apresurar los nuevos rumbos irreversibles de la historia de Cuba. Las comunicaciones con el resto del mundo se habían reducido al mínimo esencial. Los cinco vuelos diarios a Miami y los dos semanales de Cubana de Aviación a Nueva York fueron interrumpidos desde la Crisis de Octubre. Las pocas líneas de América Latina que tenías vuelos a Cuba los fueron cancelando a medida que sus países interrumpían las relaciones diplomáticas y comerciales, y sólo quedo un vuelo semanal desde México que durante muchos años sirvió de cordón umbilical con el resto de América, aunque también como canal de infiltración de los servicios de subversión y espionaje de los Estados Unidos. Cubana de Aviación, con su flota reducida a los épicos Bristol Britannia, que eran los únicos cuyo mantenimiento podían asegurar mediante acuerdos especiales con los fabricantes ingleses, sostuvo un vuelo casi acrobático a través de la ruta polar hasta Praga.
Una carta de Caracas, a menos de mil kilómetros de la costa cubana, tenía que darle la vuelta a medio mundo para llegar a La Habana. La comunicación telefónica con el resto del mundo tenía que hacerse por Miami o Nueva York, bajo el control de los servicios secretos de los Estados Unidos, mediante un prehistórico cable submarino que fue roto en una ocasión por un barco cubano que salió de la bahía de La Habana arrastrando el ancla que había olvidado levar. La única fuente de energía eran los 5 millones de toneladas de petróleo que los tanqueros soviéticos transportaban cada año desde los puertos del Báltico, a 14 mil kilómetros de distancia, y con una frecuencia de un barco cada 53 horas. El Oxford, un buque de la CIA equipado con toda clase de elementos de espionaje, patrulló las aguas territoriales cubanas durante varios años para vigilar que ningún país capitalista, salvo los muy pocos que se atrevieron, contrariara la voluntad de los Estados Unidos. Era además una provocación calculada a la vista de todo el mundo. Desde el malecón de La Habana o desde los barrios altos de Santiago se veía de noche la silueta luminosa de aquella nave de provocación anclada en aguas territoriales. Tal vez muy pocos cubanos recordaban que del otro lado del mar Caribe, tres siglos antes, los habitantes de Cartagena de Indias habían padecido un drama similar.
El objetivo de los embargos internacionales económicos es “cambiar el comportamiento de los regímenes autoritario (autoritarios según el punto de vista de los señores yanquis) para mejorar la situación del país”, según la UE. (Eso de los regímenes autoritarios es mentira que son los que han apoyado todos los golpes de estado que ha propiciado multitudes de inocentes muertos) Pero los investigadores y ONG destinadas a la vigilancia de los derechos humanos —Human Rights Watch, Amnistía Internacional— consultados coinciden en que, a excepción de Sudáfrica, donde las sanciones de 1987 sí contribuyeron a terminar con el sistema racista del apartheid, estas medidas no solo son la causa de un “impacto fatal” en la población, sino que no son eficaces para lograr sus fines. (Otra mentira, ya que en la eliminación del apartheid fue una consecuencia de la gran lucha desinteresada de los soldados cubanos). Peter Bota estaba apoyado por los occidentales europeos y norteamericanos.
Desde 2008, sin embargo, estos castigos de aislamiento se han ido afinando hasta lo que se conoce como “sanciones inteligentes” que afectan solo a determinados ciudadanos y empresas. Pretenden evitar así el sufrimiento indiscriminado de la población. (Otra mentira ya que siempre quien sufre las consecuencias es la población,) Un ejemplo: Si un niño cubano necesita una medicina para salvar su vida esta es negada por los señores del bloqueo y es más a cualquier país que se preste facilitarle la vida a ese niño será sancionados por las leyes del imperio norteamericano.
“Las sanciones pueden ayudar a flexibilizar alguna política como el enriquecimiento de uranio de Irán o frenar el programa de armas químicas que el ya fallecido Muamar Gadafi desarrollaba en Libia. Pero para promover la democracia han sido un completo fracaso”, comenta Richard Younghs, exdirector de FRIDE. “La población es la que sufre todas las consecuencias”. Los países dejan de exportar, el dinero deja de entrar y los productos se encarecen.
Pero las sanciones económicas ni han acabado con el gobierno castrista en Cuba, ni acabaron con Muamar Gadafi en Libia, ni con los Kim en Corea del Norte, ni con Sadam Hussein en Irak, por poner algunos ejemplos de los países que soportan medidas restrictivas permitidas por el Derecho Internacional.
Vietnam es la otra cara de la moneda. El país asiático sufrió un bloqueo estadounidense durante tres décadas (1964-1994). Pero la decisión del expresidente Bill Clinton de poner fin a las sanciones significó el despegue del país que, años más tarde, se convirtió en una economía competente. Goldman Sach sitúa al país como la 17ª economía en 2025.
“Los embargos económicos no han sido eficaces para derrocar regímenes y dictadores”, argumentó hace años el investigador del Peterson Institute Gary Hufbauer y también autor de Economic Sanctions Reconsidered, un ensayo donde estipula que “no se debe esperar que las sanciones funcionen cuando van contra regímenes, según el punto de vista del imperio y sus lacayos europeos, fuertes, estables, hostiles y autoritarios”. Los expertos sugieren, pues, atacar a unas determinadas políticas y no a la economía de un país.
En un país embargado, los ciudadanos se ven desprovistos de los instrumentos más básicos para poder subsistir: medicamentos, infraestructuras para potabilizar el agua, material de construcción —como en el caso de la franja de Gaza, que sufre un duro bloqueo israelí desde 2006—, alimentos, electricidad… Se produce, además, un incremento en los precios que “los más vulnerables [enfermos, ancianos y desempleados] no pueden afrontar”, explica Reinhard Lamfuss, de Amnistía Internacional.
“No son un instrumento [las sanciones económicas] que sirvan para promover la democracia”, sostiene Sussane Gratius, experta en América Latina. El Gobierno contra el que van dirigidas, con poco margen de maniobra, se aferra al poder y achaca la opresión de sus ciudadanos a las sanciones.
Según los investigadores en políticas de aislamiento económico, el embargo que más daño causó a los derechos humanos fue contra el régimen de Sadam Hussein durante la primera guerra del Golfo (1990-1993), abiertamente respaldado por la ONU. “La población se moría de hambre pero Sadam seguía en el poder”, “Quizás unas sanciones empujen a un Gobierno a convocar elecciones, pero no a construir un país estable”, argumenta la estadounidense Kimberly A. Elliott, del Global Center for Development. Las sanciones en el caso de Irak “fueron desproporcionadas”. Por eso, hace unos cinco o seis años, la comunidad internacional recondujo la marcha hacia lo que bautizaron como “sanciones inteligentes”. Es el caso de Bielorrusia, donde la UE —más proclive a negociar que a sancionar— ha vetado el visado para viajar a países miembros de la Unión a 232 ciudadanos y ha congelado las cuentas de 25 empresas. O el de Birmania, que aún soporta medidas parciales que comenzaron en la década de los noventa.
Son 22 los países sobre los que en la actualidad pesan sanciones inteligentes por parte de la ONU, según Sanctionsapp, una aplicación desarrollada por un equipo de la Universidad de Brown (EE UU) y del Graduate Institute (Suiza). “Nadie se beneficia de las sanciones internacionales”, afirma el irlandés Daniel Keohane, director de Investigación de FRIDE, un think tank europeo sobre política exterior. Sostiene, convencido, que “la otra opción es la guerra”, tesis compartida por casi la totalidad de los expertos que han sido consultados. “La única razón por la que se imponen sanciones es para evitar una intervención militar en un país”.
Hasta aquí lo encontrado. Es mucho más. Con esto nos basta.
A pesar de todas las miserias que ha tenido que sufrir el pueblo cubano no han podido doblegarlos.
¡¡¡AUNQUE NUNCA, DEJO EL “REGIMEN” MORIR A UN NIÑO POR FALTA DE CUALQUIER MEDICINA POR MUY CARA QUE FUERA!!!
Se nos hace muy corto el presente para hacer un análisis de todas las situaciones de bloqueo y sanciones a los diferentes países que han sido víctimas de ese terrorismo oficializado desde el imperio y sus, volvemos decirlo, europeos. No está bien que olvidemos la colaboración de esa cosa llamada ONU. ONU con su Consejo de Seguridad sigue cometiendo asesinatos de lesa humanidad, y no son condenados, cuando además es un instrumento del imperio, sirve a los intereses de los amos del mundo y siempre contrario a los intereses de los seres humanos.
Hoy se quiere sancionar a la gran VENEZUELA.
“Una política injerencista yanqui en Nuestra América que ha sido criminal, grosera, aberrante e intolerable siempre desde que, inclusive, en el caso venezolano, cuando aún no se habían roto los lazos que nos ataban al imperio español, los gringos le suministraban a las fuerzas realistas clandestinamente- armas y todo tipo de pertrechos bélicos por la desembocadura del Río Orinoco.
Por ser chavista hasta la medula. Por no traicionar al Eterno Comandante en Jefe. Por ser fieles a sus ideales. Por su rebeldía. Por su inclaudicable posición chavista. Por su dignidad. Por su soberanía. Por su antiimperialismo. Por patriotas. Por no rendirse. Por no mendigar. Por bolivariano. Por internacionalista. Por ser dueño de su destino. Por ser dueño de riqueza. Por ser dueño de su país. Por su verticalidad. Por servir a los pobres. Por ser fiel a los trabajadores. Por darle al pueblo lo que es suyo. Por repartir con justicia lo que se tiene. Por darle un medico, Por darle un maestro, Por darle una universidad gratis. Por darle una casa a los pobres. Por luchar por toda América Latina y El Caribe. Por luchar contra el terrorismo pagado por los norteamericanos, Por derrotar a los pitiyanquis mercenarios. Por la paz. Por evitar el golpe de estado. Por evitar el derrame de sangre del pueblo venezolano. Por la no intervención extranjera en Venezuela. Por intentar de la darle la mayor felicidad posible a su pueblo venezolano.
Países que han estado gobernados por militares bajo la batuta de los Estados Unidos:
Nicaragua. Guatemala. Perú. Brasil. Argentina. Chile. Panamá. El Salvador. Honduras. Paraguay. Bolivia. Ecuador. México gobierna el PRI o algo parecido desde hace casi 80 años. Colombia.
¿Hemos olvidado el siniestro Operación Cóndor?
Mientras gobernaban los militares ¡¡Jamás fueron sancionados ni bloqueados!!
No ha dicho ni pío del golpe de estado en Tailandia. ¿Por qué? ¿Y las elecciones en Egipto? ¿Y las de Ucrania? ¿Qué tal?
¡¡¡¡POBRES ISLAS CANARIAS. LA MALDICIÓN DE PERTENECER A ESPAÑA. AHORA LA CIA, MÁS USAID, TAN CERCA DE MARRUECOS TAN LEJOS DE DIOS, OTAN Y AFRICOM. Y AHORA CENTRO NACIONAL DE INTELIGENCIA (CNI) PARA ESPIAR Y CONTROLAR A NUESTROS VECINOS AFRICANOS!!!!
¡¡¡¡SOLO FALTA QUE RIEGUEN LAS COSTAS DE ALQUITRÁN PARA CUMPLIR EL OBJETIVO PREVISTO!!!!
¡¡¡¡NADIE TE DEFIENDE!!!! ¡¡¡TIERRA MIA!!!
ADEMÁS NOS PRESTAMOS A ESPIAR A NUESTROS QUERIDOS VECINOS. BUENOS VECINOS SI EXCEPTUAMOS AL MARRUECOS FASCISTA.
QUE NO NOS EXTRAÑE, SI SE DEFIENDEN. EN LOS PECADOS NOS IRÁ LA PENITENCIA.
¡¡LIBERTAD PARA LOS TRES HÉROES (YA TENEMOS DOS EN CASA) CUBANOS PRESOS EN LAS CÁRCELES DE LOS ESTADOS UNIDOS POR LUCHAR CONTRA EL TERRORISMO!!
Saludos Republicanos.
La Habana, 01-06-14
NOTA: Hoy ha tomado posición como presidente de la hermana Nación El Salvador. El guerrillero del Frente Farabundo Martí de Liberación Nacional (FMLN). Salvador Sánchez Cerén es el Presidente de ese sufrido pueblo.
No ha asistido ninguna representación de los Estados Unidos. ¿Por qué? ¿Por qué no asiste a ninguna tomo de posición presidencial de los hombres o mujeres de izquierda o progresista?
El gobierno estadounidense había apoyado ARENA durante las elecciones presidenciales en 2004 y 2009. Antes, durante la guerra civil en la década de 1980, el gobierno estadounidense había ayudado a mantener a la oligarquía salvadoreña en el poder bajo una serie de regímenes no democráticos. Washington incluso intervino directamente en El Salvador con el Pentágono para luchar a favor de los oligarcas.
Sin embargo, esta vez el gobierno estadounidense apoyó públicamente a ARENA. El silencio de Washington durante la campaña de las elecciones de 2014 era muy, muy sospechoso.
El enemigo está al acecho. No perdona.
¿Cuántos guerrilleros hay gobernando actualmente en la América?
Brasil, Dilma Rousseff, Daniel Ortega, Nicaragua. José “Pepe” Múgica, Uruguay. Raúl Castro, Cuba. Y ahora: Salvador Sánchez Cerén, El Salvador.
¿En Venezuela? Un obrero. Chofer de guaguas. Nicolás Maduro. ¿En Bolivia? Un obrero. Dirigente sindical e indígena. Evo Morales.
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