El internacionalista uruguayo José Morales Brum, que ya se encuentra en Uruguay tras la deportación dictada por la Delegación del gobierno español en Canarias, recurrirá ante la justicia ordinaria dicha expulsión mediante un recurso contencioso administrativo y pedirá, como medida previa, que se deje sin efecto esa expulsión y se le permita entrar de nuevo a España.
El expediente administrativo por infracción a la ley de seguridad ciudadana ni siquiera había finalizado esa vía administrativa. Una medida completamente arbitraria y que puede crear un grave precedente.
No se conoce ningún caso similar de expulsión de un extranjero en estas condiciones: sin orden judicial, con permiso de residencia y trabajo, con arraigo de diez años en España y con una hija de cinco años que es española.
La defensa de José Morales considera que sólo cabían dos opciones para expulsar Morales, y las dos son extraordinarias: la expulsión express o el internamiento en un centro para extranjeros y consideran que un juez nunca hubiera autorizado ese internamiento porque tenía permiso de residencia y trabajo. Y considera muy sorprendente la medida y cree que se puede anular en los tribunales ya que hay precedentes que hablan del arraigo para evitar la expulsión.
Según señalan los compañeros que han podido hablar con Morales tras su llegada Uruguay, al activista uruguayo lo acompañaron hasta Montevideo, vía Madrid, dos policías que lo trasladaron siempre esposado, y que dentro del avión le pusieron un arnés al que le ataron las manos. “No dejaron constancia documental de su expulsión y sólo está reflejado en su pasaporte la entrada en Uruguay, pero no la salida del Estado español”.
Mientras tanto, siguen su camino todos los procedimientos ante los tribunales, tanto por violación de los convenios internacionales de protección de los derechos humanos, como por la propia violación de la legislación española, al no haberse atendido los recursos presentados contra la expulsión.
Por otra parte el propio José Morales, a su llegada a Uruguay, ha colgado este mensaje en las redes sociales:
“A mí no me expulsan por ser culpable, a mí me expulsan por ser rebelde. En el día de ayer se consumó un grave atentado a los derechos más fundamentales consagrados constitucionalmente, ayer se consumó la ejecución sumaria de mi expulsión. Ayer se marcó un antes y un después en materia de los derechos de las personas migrantes, ayer se sentó un gravísimo precedente, me expulsaron sin que yo tenga antecedentes penales, sin tener condena en firme, sin cometer ningún delito, teniendo arraigo suficiente en Canarias. Siento indignación e impotencia ante tamaña injusticia. No está muerto quien pelea, daré batalla".
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